No dejar santo parado

No dejar santo parado: expresión que se le aplica a una persona abarcadora, chismosa, criticona.

 

Ejemplos de uso:

«Vieja hipócrita y santulona que no dejaba santo parado, según contaban.» (José María López, Sudor y protesta, 119). «No dejan santo parado. ¡Nada se les escapa! Donde ponen el ojo, ponen la bola…» (Luis Ortíz, El muerto de hambre y otros cuentos, Pág. 119). «En el opuesto, a aquellos “que de veras no dejan santo parado” y que con su lengua son capaces de quitar virgos, de fabricar ladrones y estafadores…» (Mario Alberto Carrera, Costumbres de Guatemala, 7). «Estos hombres no dejan santo parado cuando se miran en una posición de poder». (Roberto Quezada, Cuando jala la querencia,131). «Óyeme tú y el Ishto, como dice una amiga mía, no dejan santo parado, ahh. Atacan a la que se les ponga enfrente». (Marvin de Los Reyes, Sueño en llamas, Pág. 88). «Melquiades era cantiniadorazo y medio. No dejaba santo parado». (Héctor Gaitán, La calle donde tú vives, T. 5, Pág. 131).

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