Jaracatal

Jaracatal: abundancia de algo, mucho, bastante. «Se toma por sinónimo de abundancia, multitud; porque hay un árbol que produce muchísimas flores amarillas, y se multiplica con asombrosa rapidez, al que llaman jaracate ó jalacate. Así, pues, dicen por extensión, que hay un jaracatal, de enfermos; un jaracatal de presos, etc., etc.». (Antonio Batres Jáuregui, Vicios del Lenguaje…, Pág. 344).

 

Ejemplos de uso:

«… para sentirse de viaje en medio de aquel jaracatal de gente sedentaria…» (Miguel Angel Asturias, Hombres de Maíz, Pág. 214). «¡Lo que pasa es que yo tengo un jaracatal de años de no pasar semanasante en mi pueblo!» (Luis Alfredo Arango, Lola Dormida, 14). «… por la ventanilla del taxi, asombrado, asustado, leyendo los nombres de las calles, el jaracatal de nombres raros por todas partes». (Marco Antonio Flores, Los Compañeros, 85). «Pasó un jaracatal de meses». (Luis Ortíz, El muerto de hambre y otros cuentos, Pág. 118). «Van a otros lugares y regresan con un jaracatal de ideas metidas en la cabeza.» (Roberto Quezada, Cuando jala la querencia, 288).

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