Malaya

 

Malaya: ojalá. «Nosotros lo usamos, muy frecuentemente, como partícula optativa, con que denotamos el deseo de tener o lograr algo (…). En ese sentido, como partícula optativa, no es un provincialismo: se encuentra en obras de escritores antiguos; pero hoy no se usa en España”. (Antonio Batres Jáuregui, Vicios del Lenguaje …, 371).

 

Ejemplos de uso:

«—Ah, malaya fuera yo mago para revivir a la princesa, decían todos, pero también me casba con ella y… pistalón”. (Celso Lara, en: Tradiciones de Guatemala No. 47, Pág. 28). «Ahora que me entierren, malaya viniera el viejo aquel, enorme, moreno y canoso, con su vestido negro, camisa blanca, sin corbata y una luciérnaga-cobre cerrándole el cuello». (Ricardo Estrada, Otras cosas y Santos Mártires, 91).

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