Mal de ojo

 

Mal de ojo o mal diojo: dícese que una persona, sobre todo de los niños recién nacidos, tiene mal de ojo cuando muestra uno o los dos ojos llorones, con cheles, irritados, hinchados y colorados.

 

Ejemplos de uso:

«¿Y qué me dice del mal ‘diojo’ de Juanito?» (José Humberto Hernández Cobos, Las casas sin paredes, 161). «… mi primer china me había hecho mal de ojo…» (Arturo Arias, En la ciudad y en las montañas, Pág. 19). «Resuellos, males de ojo, espasmos, epilepsias, chaquirrias y las enfermedades más rebeldes desaparecían a su paso». (Juan Antonio Canel, ¿Qué mirás?, 40). «… cree en el mal de ojo, tiene un nahual, va a ver al brujo de la Boca del Monte». (Eduardo Villagrán, Amadeo Brañas, historiógrafo, Pág. 14). «Si le hacen mal de ojo vos vas a ser la culpable». (Elías Valdés, La obsesión de Pilarcita, Pág. 18). «Algo que abunda mucho entre los guatemaltecos son las curaciones o pseudocuraciones mágicas, tanto para prevenir males como el mal de ojo». (Fernando Juan García Pascual, Vida, pasión y muerte de un guatemalteco [parte II], Pág. 167). «Estela luce en la muñeca de su brazo derecho una pulsera de corales rojos, como protección para que no le hagan mal de ojo». (Vicente Antonio Vásquez Bonilla, Cuentos fantásticos, Pág. 52).

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